Los transformadores de tipo seco se utilizan generalmente en interiores y son más respetuosos con el medio ambiente y más seguros que los transformadores sumergidos en aceite.todavía tienen ciertos requisitos para el entorno de instalación:
- Temperatura ambiente máxima: +40°C
- Temperatura ambiente mínima: -25°C (existen modelos resistentes a bajas temperaturas para entornos especiales)
- Temperatura media diaria no superior a +30 °C
- Altitud: generalmente no superior a 1000 metros (se requieren modelos especiales para altitudes elevadas)
- El lugar de instalación debe estar bien ventilado y debe disponerse de un espacio suficiente alrededor del transformador para la disipación del calor:
- Los lados: al menos 0,8-1 m
- En la parte superior: al menos 1,2 metros
- Si es necesario, instalar un dispositivo de refrigeración por aire forzado (ventilador)para mejorar la disipación del calor
- El aire debe estar limpio, libre de gases corrosivos y polvo conductor
- La humedad no debe ser demasiado alta. Evite la exposición prolongada a ambientes húmedos (humedad relativa < 0,5°C).
- El suelo debe ser firme, nivelado y soportar el peso del equipo.
- Se debe instalar una base antivibración o almohadillas amortiguadoras para evitar las vibraciones.
- Aunque los transformadores de tipo seco no contienen aceite, todavía pueden cortocircuitarse o sobrecalentarse y causar fuego.
- Deben situarse lejos de materiales inflamables y explosivos.
- El lugar de instalación debe estar equipado con el equipo de extinción de incendios necesario (como extintores de incendios y detectores de humo).
El mantenimiento de los transformadores de tipo seco consiste principalmente en un mantenimiento preventivo, complementado con un seguimiento en tiempo real para garantizar un funcionamiento a largo plazo en buenas condiciones.
- No desmonte ni limpie los componentes del transformador mientras estén encendidos.
- Regularmente registrar datos de funcionamiento tales como temperatura, carga, voltaje y corriente para el análisis de tendencias.
- Si detecta alguna anomalía, como tropezar, sobrecalentamiento o ruido inusual, apague inmediatamente la fuente de alimentación para inspeccionarla.